Que el mundo está podrido porque en el aún
prevalece el mal; es sabido por todos (creyentes y no creyentes que mantienen
una conciencia ética y una moral aceptable)También es sabido, qué intereses y designios tienen
los malvados. Así como, quién o qué puede suponer una mala influencia que nos
aparte del rostro de Dios.La sociedad mundial, en general, no ha avanzado
nada en el amor de Dios.
Los salmos que vamos a utilizar en este estudio
bíblico, a pesar del tiempo que hace que se escribieron, ya nos hacen
referencia a las fuerzas de maldad que día a día nos acechan: la gente malvada,
los caminos de maldad y sus consecuencias malignas. Y esto también rige hoy en
día.Es cierto, que en medio de esta sociedad
caracterizada por su maldad, pervive resistiéndola, una minoría de personas. Y
en esta minoría aún está el “remanente temeroso de Dios” , que
día a día, a pesar de las dificultades, buscan el rostro de Dios.
Pero también hay una realidad que amenaza, incluso
a éste remanente; el mal que nos rodea influencia y condiciona a la persona con
el peligro de contagiarla.
los cristianos deben confiar en que Dios los
puede y los librará del mal. Porque como declara el salmista en el
versículo clave, en el Salmo 143:11, “Por tu nombre, oh Jehová, me
vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia”.
Hay dos ideas claras que el creyente tiene que
asimilar, y que se pretende clarificar con este estudio:Que solos, con nuestras propias fuerzas, no podemos
vencer al mal.
style="text-indent: 0px;">1.
Que nuestra confianza para
vencer al mal, tiene que estar depositada en Dios, con la certeza de que él nos
protege y nos libra del mal, cualquiera que sea su naturaleza y origen.
2.
Que en la victoria sobre el
mal, hay una parte que el creyente tiene que poner; su esfuerzo diario por
desarrollar una vida de santidad y justicia.




